15 años después, esto es lo que sé sobre ser nutricionista.

Hoy es el Día del Nutricionista en Argentina y este año me encuentra haciendo cuentas. Hace quince años desde que me recibí, me matriculé y empecé oficialmente a ser nutricionista, aunque si me pongo estricta, la nutrición empezó a formar parte de mi vida bastante antes. Primero como estudiante, después como esa recién recibida que tenía un título, una matrícula y bastantes más preguntas que respuestas. Y después como todo lo que fui siendo en el medio.
Porque fui muchas nutricionistas eh.
Fui la que hacía consultorio a las 7 de la mañana un sábado porque tenía la agenda explotada. La que daba clases de fitness en 5 gimnasios, si también hice eso. La que hacía talleres de cocina ad honorem. La que estudiaba mientras trabajaba de lo que sea para poder estudiar de lo que quería. La que se metió a estudiar Psicología Social porque sentía que había algo de las personas que no podía comprender solamente calculando requerimientos. La que después se metió en Medicina buscando todavía más respuestas. La que creó (junto a krasel) un posgrado universitario y  desde hace años cientos de productos y servicios digitales. La que leyó toneladas de papers y libros. La que discutió mucho, demasiado por momentos. La que cambió de opinión muchas veces, pero a la vez siempre firme defendiendo sus valores. La que empezó proyectos sin saber muy bien hasta dónde iban a llegar. La que se quemó, pero descansó y volvió. Y también fui una nutricionista que se equivocó.
Me equivoqué y probablemente me voy a seguir equivocando. No encuentro otra manera posible de ejercer una profesión durante muchos años.
Porque ni estudiar, ni tener mucha experiencia, ni leer toda la ciencia te vuelve infalible. De hecho, cuanto más estudio, más consciente soy de la enorme cantidad de cosas que no sé.
Me costó años aprender que ser una buena profesional no significa acertar siempre. Significa desarrollar la capacidad de revisar lo que hacemos, reconocer cuando la evidencia cambia y modificar una práctica aunque llevemos diez años haciéndola.
Y esto, para una perfeccionista en recuperación como yo, no siempre es fácil.
Mi proceso interno es intenso. Puedo terminar una clase hermosa y super preparada y pensar durante tres horas en la diapositiva que podría haber explicado mejor. Puedo salir contenta de una consulta y, mientras camino, repasar mentalmente una intervención. Puedo dar una conferencia después de haber estudiado durante semanas y seguir preguntándome si fui suficientemente clara y rigurosa. El fantasma de la insuficiencia siempre me persigue. He aprendido a convivir con eso, y a no dejar que ese fantasma me alcance (no tanto al menos)

Así que si sos estudiante, recién te recibiste o llevás treinta años ejerciendo, quiero dejarte algunas cosas que a mí me hubiera gustado escuchar.

No necesitás saber todo para empezar.
De hecho, nunca vas a saber todo. Cuando me recibí también tuve ese aterrador momento de: bueno… ¿y ahora qué?
El título certifica una formación, fin. Después empieza otro aprendizaje, mucho menos ordenado que el de la facultad: personas y contextos reales, economía doméstica, gustos, cultura, cansancio, deseos, miedos, contradicciones. Y tu propia vida, con tus propios momentos. La vida real tiene la pésima costumbre de no venir organizada en unidades temáticas, no?? jaja

Estudiá mucho, pero aprendé también a decir “no sé”.
Una de las habilidades profesionales que más valoro es poder decir: “esto no lo sé, lo voy a estudiar o consultar con otro profesional”.
No inventes una respuesta para proteger tu ego, no hace falta de verdad.
La seguridad profesional no debería construirse simulando certezas, sino desarrollando herramientas para buscar, interpretar, pensar y reconocer nuestros límites. La ciencia y la construcción del conocimiento no necesitan profesionales que tengan razón todo el tiempo. Nos necesitan haciendo mejores preguntas.

No confundas información con conocimiento.
Hoy tenemos acceso a una cantidad obscena de información: papers, podcasts, cursos, reels, newsletters, congresos, inteligencia artificial, personas explicando metabolismo en treinta segundos mientras señalan palabras que aparecen flotando alrededor. Estoy escribiendo esto y me da amsiedat jjaajaa
Lo difícil sigue siendo discernir lo importante y lo útil de todo ese caos. Leer un paper no necesariamente significa saber interpretarlo. Conocer un mecanismo fisiológico no significa que ese mecanismo tenga relevancia clínica. Que algo sea estadísticamente significativo no significa que transforme la vida de una persona. Estudiar también es aprender a jerarquizar. ¿Difícil? no, lo siguiente.

Escuchá más.
Si pudiera sentarme al lado de mi yo recién recibida durante una consulta probablemente le diría esto: Escuchá Rocio, calmate un poco.
No estés pensando todo el tiempo qué vas a responder mientras la persona habla. No intentes demostrar todo lo que sabés en cuarenta minutos, es una consulta no una clase magistral de metabolismo.
Y preguntá más y por sobre todo: mejor. Hay información que no aparece en ningún laboratorio o medida antropométrica y que puede cambiar completamente una intervención: cuánto dinero tiene esa persona, quién cocina en su casa, qué alimentos conoce, cuánto tiempo dispone, qué le da miedo, qué intentó antes, qué está dispuesta a cambiar y qué no.
A veces una recomendación nutricional excelente sobre el papel (o el pdf) es una pésima recomendación para esa persona.

No subestimes lo social.
Comemos nutrientes, sí. Pero también comemos cultura, disponibilidad, territorio, dinero, publicidad, vínculos, tiempo, placer, historia. Me llevó años y otras formaciones terminar de dimensionar y realmente internalizar esto.
Y cuanto antes entendamos que las decisiones alimentarias no son solamente decisiones individuales, mejores profesionales podemos ser.

Buscá colegas.
Esto es importantísimo che. No construyas toda tu profesión en soledad, ni mucho menos bardeando a otras/os colegas. Me hubiera encantado saberlo antes y sentirme tan a gusto con colegas y nuestras diferencias como me siento hoy.
Tené colegas con quienes discutir un caso, mandar un paper, decir “che, no entiendo esto”, compartir una oportunidad o quejarte de algo que se yo.
Yo no hubiera llegado hasta acá sola. Mi recorrido está lleno de personas que me enseñaron, me recomendaron un libro, me invitaron a un lugar, confiaron en mí, me dijeron que estaba equivocada, o simplemente me criticaron fuerte y gracias a eso aprendí fuerte jaja.

No te compares tanto. Especialmente en redes sociales.
Vas a ver personas de tu misma edad dando conferencias, atendiendo cincuenta pacientes, viajando por el mundo, publicando libros, mostrando consultorios divinos re chetos y aparentemente entendiendo qué están haciendo con su vida – kien pudiera.
Repitamos juntos: no tenemos idea de la historia completa. De verdad no te desconcentres, construí tu recorrido.
Hay nutricionistas extraordinarios trabajando en hospitales, escuelas, universidades, comedores, industrias, investigación, consultorios, territorios, gestión pública, comunicación y cientos de lugares que probablemente todavía ni siquiera imaginaste porque no todo esta televisado, porque no todo es contenido para redes sociales. No existe una única manera exitosa de ser nutricionista.

Y por favor, no tengas tanta urgencia.
Esta quizás sea la recomendación que más me hubiera costado escuchar (pues ansiedad y todo para ayer). Queremos recibirnos y saber, empezar y ser buenos y exitosos. Abrir un consultorio y tener cientos de pacientes. Crear algo y que funcione, ya yaaa yaaaaaa.
Pero hay una parte de esta profesión que solamente te la puede enseñar el tiempo. Pero no cualquier tiempo, el tiempo haciendo.
Hace poco pensaba justamente en esto después de una consulta. Me descubrí haciendo una recomendación que reunía evidencia, experiencia, contexto, posibilidades reales de esa persona y herramientas concretas para llevarla adelante. Y durante unos segundos fui muy consciente de algo que normalmente pasa desapercibido: llegar a esa intervención me había llevado años. No cuarenta minutos, años.
Por eso hoy miro con bastante ternura a la nutricionista que fui, incluso a las versiones que ahora cuestionaría, digamos todo. Hicieron lo que pudieron con las herramientas que tenían.

Y también miro con cierta curiosidad a la nutricionista que soy ahora, porque sé que tampoco es definitiva. De hecho espero y le deseo que no lo sea.
Porque después de 15 años no siento que llegué a ningún lugar solo siento que camino distinto.
Sigo siendo intensa, pero más vieja jajant´t. Sigo estudiando y por sobre todo dudando. Y sigo teniendo días en los que termino pensando que podría haberlo hecho mejor, porque continuo siendo una perfeccionista en recuperación.

Feliz día a quienes eligieron esta profesión.
A quienes recién empiezan y están muertos de miedo.
A quienes llevan años y todavía dudan.
A quienes estudian. A quienes enseñan.
A quienes están cansados. A quienes están buscando otra manera de ejercer.

Y también feliz día a todas las nutricionistas que fui durante estos quince años.
A algunas las admiro y a otras hoy les discutiría bastante, pero las necesito a todas para explicar quién soy.

Feliz día para mi, para todas las que fuí y para todas las que vendrán.

TKM Nutriló

PD: si llegaste hasta acá, gracias. Y si este blog te hizo sentir algo, dejamelo en comentarios 🙂

12 comentarios en “15 años después, esto es lo que sé sobre ser nutricionista.”

  1. Que hermoso escrito Ro!!! Feliz día para vos y todas las nutris que fuiste y que serás!! Sos una gran inspiración para mi y para muchas personas!!! Te abrazo!!

  2. Maria Laura Cigarroa

    Un placer leerte!! Me movilizaron mucho tus palabras y me dejaron pensando fuerte…
    PAmo la nutrición, es mi pasión, es lo que muchas veces me inspira, aunque hoy por hoy no sea mi trabajo…
    Te deseo un muy feliz día hoy y siempre, porque somos nutris todos los días!
    Abrazo grande!

  3. Hola Ro!
    Es hermoso lo que escribiste, siempre es un placer leerte! Espero que algún día pueda compartir algún espacio con vos 🙂
    Me digo feliz día de todas formas, aunque todavía no este ejerciendo (pues recién recibida y en busca de oportunidades). Se que hay muchas formas de ser nutricionista, y por eso no me gusta encasillarme con una única manera de ejercer (al menos no con lo que se supone que es más redituable).
    ¡Feliz día!

    Saludos, Cami <3

  4. Que lindo leerte, nunca fui a una consulta con nutricionista, es un gran pendiente, casi que me diste ganas de probar. Espero en unos años puedas seguir escribiendo(te) con la misma motivación y entusiasmo. Felicitaciones por el camino recorrido.

  5. Lo leí justo cuando lo necesitaba.
    Estoy en mi último año de la carrera y el miedo y ansiedad q tengo es inmensa.
    Me identifiqué bastante con el “perfeccionista en recuperación”, el tener miedo a decir “no se”, leer esto me calmó bastante.
    Me encanta tu forma de ver las cosas y de explicarlas 🩷

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *